IU movimiento polĂ­tico y social

        IzquierdaUnida.mps@gmail.com

 
 
IUmps
Inicio
Propuesta
Documentos
Enlaces
 
Inicio
Aportación de Antonio Gómez PDF Imprimir E-Mail
jueves, 12 de junio de 2008
 

FORMATEAR IZQUIERDA UNIDA

Antonio Gómez Villar

Estudiante de Filosofía en la Universidad de Málaga (UMA). Militante de Izquierda Unida Los Verdes Convocatoria por Andalucía. Candidato en las elecciones municipales de 2007 por Coín (Málaga).

e-mail : antofleki arroba hotmail.com

  1. Introducción

Desde distintos ámbitos se ha pedido la participación de los jóvenes de cara a la próxima asamblea de Izquierda Unida y los debates previos que están teniendo lugar a través de manifiestos. Se pide la participación de los jóvenes en eso que unos llaman nuevo impulso o relanzamiento de IU; otros, refundación o proceso constituyente; y yo lo llamo « formatear IU ». Mi documento es personal, no es gazparista, ni crítico ni entiende de terceras vías. No lo he negociado con nadie. Sólo espero que pueda ser discutido antes y durante la próxima Asamblea Federal.

 

IU vive hoy la crisis más grave de toda su corta trayectoria. Y cuando digo crisis no me refiero al desastroso resultado electoral. Nuestra crisis tiene que ver, como bien apunta Julio Anguita, a que IU ha perdido su identidad, carece de un proyecto político definido. Estamos, pues, inmersos en una crisis de identidad, carentes de perfil político propio y ésta es la causa fundamental de todos nuestros males. No voy a realizar reproches, ni críticas a dirigentes. Creo que es el momento de crear algo nuevo en el que todos tenemos que participar.

Desde que se celebrasen las últimas elecciones generales el 9-M, se ha escrito mucho sobre la causa de la crisis de IU. Existen diferencias en los distintos análisis, pero no voy a entrar en ellos. Este es un documento de propuestas para algo nuevo. Cada propuesta formulada en este documento es fruto del análisis realizado con anterioridad acerca de por qué hemos llegado a esta situación, análisis que no considero pertinente exponerlo de forma sistemática. Simplemente señalaré, tal y como ha apuntado en varias ocasiones Carlos Taibo, que el mayor problema de IU, pese a lo dicho, no son los votos que se le escapan, sino el escaso convencimiento que se intuye detrás de aquellos que recibe.

En los documentos y manifiestos elaborados en las últimas semanas encontramos un denominador común: la falta de concreción y abundante palabrería. Frases ya manidas que no concretan nada. En esos documentos encontramos mucho discurso y, en la mayoría, buenos análisis, pero poca concreción sobre lo que queremos en el fututo.

 

  1. Formatear Izquierda Unida y construir “La Izquierda” (LI)

Ha llegado el momento de formatear IU. Debemos sacar todos sus elementos, eliminar los que no nos sirven o se han quedado viejos. Volver a incorporar aquellos que son necesarios y actualizar los que consideremos pertinentes. Ha llegado la hora de realizar esta operación, construir algo nuevo incorporando elementos que ya teníamos y que son valiosos. Necesitamos, pues, reorganizar IU porque su funcionamiento es lento y, en múltiples ocasiones, se bloquea. También hemos encontrado algunos virus. Necesitamos un proceso constituyente en el que participen, se les dé voz y voto a muchos de los que no están, pero se les espera para formar una organización anticapitalista y de izquierdas. Hay que volver a empezar, iniciar una nueva acumulación de fuerzas. El proceso que ahora iniciamos no puede ser una nueva etapa, es un proyecto nuevo. La salida está en una mirada hacia afuera.

Sobre la naturaleza de la nueva organización

  1. Propongo cambiar de siglas, sustituir IU por « La Izquierda » (LI). Y ello, por dos motivos fundamentales. En primer lugar porque IU es hoy en muchos ámbitos de la sociedad, por distintos motivos, una “marca” devaluada, sinónimo de muchas cosas y poca de ellas positivas. El proyecto IU tiene hoy un atractivo limitado para la izquierda que resiste. En segundo lugar, y más importante, esta definición tiene que ver con la naturaleza de la nueva organización. La Izquierda (LI) debe ser un movimiento político-social integrado por personas, no una coalición integrada por partidos. Somos una red de redes que coordina personas, no a organizaciones. Esto es fundamental en la nueva etapa. No pueden existir cuotas de poder de partidos, organizaciones o corrientes, esto constituiría  un pecado original, un cáncer en origen que nos volvería a traer a la situación actual, a saber, una coalición de organizaciones, sin organizaciones a las que coordinar. Tenemos que intentar que toda persona que hoy forma parte de alguna formación política que en la actualidad no se presenta a las elecciones (PCE) u otras que en la actualidad obtienen unos resultados residuales, se integren en LI. Todas esas formaciones deberían integrarse en la Fundación que tendríamos que crear (más adelante hablaremos sobre ésta) y desde ahí, trabajar en el debate de las ideas. Esto no supone, en modo alguno, una negación de la pluralidad. Supone entender la pluralidad de otra forma, gestionarla de otra manera. No entender ésta como reino de taifas, como cuotas de poder, sino que cada militante, desde su diversidad e identificado de forma personal con distintas esencias y adjetivos, se incorpora a este proyecto colectivo. No podemos perder más tempo en poner de acuerdo a grupos de presión internos y en reconocer los imaginables derechos adquiridos. Hay que poner así fin a identificaciones con identidades y esencias que no llevan a nada más que a confusión ante la sociedad. Debemos dejar las referencias identitarias esencialistas. Hay que buscar la praxis común en torno a un proyecto. En definitiva, hay que integrar objetivos; no organizaciones.

  1. La definición de La Izquierda podría ser esta: Somos un movimiento político-social anticapitalista y socialista. Una síntesis de la humanidad sufriente (los de abajo) y la humanidad pensante (aquellos que han decidido mirar el mundo desde abajo). Los DDHH en sus tres generaciones son nuestra meta; el socialismo el camino para llegar a ellos; en lo concreto, aplicaremos el reformismo radical; y la utopía constituye el ideal regulativo de nuestros comportamientos posibles.

  1. Debemos terminar con la multiplicidad de adjetivos para definirnos. Somos una organización de izquierdas, y bajo ese adjetivo, reunimos la propuesta roja (movimiento obrero), verde (ecologista) y violeta (feminismo) sobre un fondo blanco (pacifismo).

  1. Somos independientes del resto de fuerzas políticas, sindicatos y organizaciones sociales. En todo momento mantendremos nuestra autonomía como organización.

  1. Queremos siempre y en todo momento ganar las elecciones. Tenemos que recuperar la idea de sorpasso. Ésta no constituye la gran meta de la organización. El sorpasso entendido como idea, no como el gran objetivo cuya no realización produciría una gran frustración. La institución es para nosotros un medio para transformar las cosas, no un fin en sí mismo.

  1. En eso que se llama “el ámbito de la izquierda” no está el PSOE. Eso no sería mirar desde abajo. Esto no quiere decir que no podamos llegar a acuerdos con el PSOE, quiere decir que el “ámbito de la izquierda” lo constituye nuestra organización y el conjunto de movimientos sociales, asociaciones, colectivos, mundo intelectual y cultural que, desde la pluralidad coinciden en lo fundamental con nosotros. Es decir, el PSOE post-suressnes no pertenece al ámbito de la izquierda, es un partido que abanderó el liberalismo-social, un partido catch-all. No somos la izquierda complementaria del PSOE, reforzando el color verde. Nuestro mensaje no es un mensaje de corrección “por la izquierda” al PSOE. Nuestra estrategia no es la “paz social” y la influencia cuando gobierna el PSOE, y la agitación cuando gobierna el PP. Si el PSOE no pertenece al ámbito de la izquierda, entonces sus incrementos o descensos no serán directamente proporcionales a la percepción del electorado de izquierda de la acción de gobierno/oposición que realice el PSOE. Estaremos, así, vacunados, inmunes a lo que ocurra en el PSOE. Desplazar al PP en modo alguno reclama gobernar de forma consunta en todo caso.

Sobre la definición “movimiento político-social”

  1. Nos volvemos a definir como movimiento político-social. LI bebe cotidianamente de las prácticas de la izquierda real.

  1. Cuando decimos que somos un movimiento político-social, una red de redes, estamos diciendo que representamos, en otras palabras, todo aquello que, en virtud de una mezcla de lejanía ideológica, incomprensión y desprecio, el PSOE se propuso desmantelar o instrumentalizar en 1982.

  1. Somos un movimiento social en tanto que colaboramos con el conjunto de la izquierda social en la realización de propuestas y en la movilización social. Pero no somos un movimiento social más, ni un movimiento a veces, pero político en otras. Somos una red de redes. Nuestra relación con los movimientos no será de yuxtaposición. Venimos de la calle, vamos a la institución y continuamente volvemos a la calle.

  1. Tenemos que poner el oído a todo lo que se mueve a la izquierda del PSOE, y llevar a cabo la relación del péndulo. Vamos a la calle, recogemos propuestas e ideas, tratamos de darle forma en las instituciones y volvemos a la calle. Tanto a nivel local, provincial, autonómico y federal se deberá crear un registro con todas las organizaciones que pertenezcan a la izquierda social o que entendamos en algún momento podamos colaborar con ellas (asociaciones de vecinos; asociaciones de pequeños-medianos empresarios, asociaciones deportivas, etc.) para constituirnos en un vehículo permanente de información. Desde la institución hacia ellos. Y desde ellos hacia nosotros con el fin de marcar la agenda política con los de abajo.

  2. Debemos respetar la autonomía de los movimientos sociales. Es importante saber que no tenemos el monopolio en defensa de los de abajo (ni de los sufrientes ni de los pensantes). Todo intento de "encauzar" la pluralidad organizativa de los movimientos acaba matándolos.

  1. En ningún momento pagaremos el precio de enfrentarnos al conjunto de la izquierda (en el que no hemos incluido al PSOE) con tal de llevar a cabo tareas de gobierno. Las consignas “todos contra la derecha”; “juntos podemos”; “la casa común”, etc. pertenecen al pasado. El modelo de ICV, enfrentándose a movimientos okupas o al movimiento contra el trasvase del Ebro es justamente el que no hay que repetir. El modelo de ayuntamientos de IU con Planes Generales de Ordenación urbana a todas luces insostenibles es el modelo que no hay que repetir. Los cargos públicos han de asumir su función de exponentes incorruptibles de las demandas de los movimientos a los que representamos y contribuir así a construir espacios de resistencia y de contrapoder.

  1. Estableceremos nueva relación entre los conflictos sociales y su representación política. Ya no hay automatismos. Lo más relevante es que la "representación" resulte creíble.

  1. Imprescindible la lucha por la hegemonía: recuperar la voluntad de explicar el mundo para transformarlo.

Sobre el funcionamiento interno

  1. Somos una organización laica, pero los estatutos son sagrados. Escrupuloso respeto a la legalidad.

  1. Absolutamente todos los cargos se eligen en las asambleas u órganos competentes. Funcionaremos por democracia directa, democracia radical.

  1.  Limitación de la presencia institucional de los cargos electos y también de los cargos decisorios de la organización y la incompatibilidad de cargos.

  1. Todo militante tiene derecho a presentarse a cualquier candidatura o cargo en la formación y también a proponer a otras personas para dichos puestos. Esta sería la forma de tender otro puente (importantísimo) entre la organización y los movimientos sociales. Es decir, ser militante te da derecho tanto a presentarte como a proponer a personas para los cargos.

  1. La austeridad del cargo: una vez que hemos evitados los liberados innecesarios a través del banco del tiempo (más adelante hablaremos de él), hay que incluir la austeridad en el cargo público. Primero, las diputaciones ya no pueden ser cementerios de elefantes en el que contratar a compañeros. Segundo, tenemos que fijar un sueldo para nuestros cargos públicos que consideremos justo. La diferencia del sueldo que hemos considerado respecto al que asigna la institución se devuelve a ésta. Los sueldos de los diputados no pueden servir para financiar a la organización. Necesitamos ser coherentes con nuestro discurso.

  1. Fin de la abrumadora dependencia con respecto a los avatares electorales, y, en paralelo, de la funcionarización de muchos de los cuadros.

  1. Todos nuestros cargos prometerán el cargo “por imperativo legal”. La Constitución de 1978 ya no es la nuestra. El artículo 96 la ha vaciado de contenido.

  1. Creación de un Comité independiente que vele por el cumplimiento del programa. Aquí habrán de participar gentes provenientes de la izquierda social. Un puente más con la sociedad.

  1. Es necesaria la formación técnica de nuestros cargos públicos.

Sobre la comunicación interna y externa

  1. Es fundamental crear un plan de comunicación interna y externa donde Internet sea el eje transversal de toda la información. Hay que adaptarse a un mundo en red y con una sobresaturación de información importante. Correos electrónicos, páginas Web, blogs y youtube serán los ejes en esta nueva etapa. En modo alguno rechazaremos los otros medios, pero éstos son los principales donde la comunicación no esté excesivamente mediada, o lo que es lo mismo en la mayoría de las ocasiones, manipulada.

  1. Cualquier militante o cualquier persona que lo desee será incluida en un banco del tiempo, donde señalará el número de horas que puede y quiere dedicar a LI y las tareas que quiere y puede abordar. Cada asamblea local, cada ejecutiva provincial, autonómica y la estatal, establecerán las necesidades. Estas necesidades se establecerán siempre al alza, a lo máximo. Las asambleas deberán ceder algunas horas a las organizaciones supramunicipales. Tenemos que conseguir así poner fin a la funcionarización de la organización y a los liberados. Se pierde mucha energía entre nuestros militantes y el banco del tempo puede ser un instrumento muy eficaz para racionalizar el tiempo.

  1. Puesta en marcha de una red de propuestas municipal, provincial y autonómico. Las experiencia en la oposición y en el gobierno serán canalizadas por un responsable y accesible a todas las asambleas. Esta red de propuestas tiene que dar lugar a la creación de una asociación de todos los municipios en los que gobierne LI.

Sobre el modelo territorial

    1. Defendemos el derecho a la autodeterminación. Lo hacemos por radicalidad democrática. Nosotros no defenderemos nunca el derecho a la autodeterminación por razones identitarias. Pedimos el reconocimiento efectivo de este derecho, y apostaremos por aplicarlo, cuando lo consideremos un instrumento útil para conseguir lo que buscamos: la justicia social. Nuestra política territorial referente a la reforma de estatutos, cesión de competencias, etc. se ajustará a la consecución de dicho objetivo. Es decir, el derecho a la autodeterminación entendido como medio para alcanzar la justicia social, nunca como un fin en sí mismo por razones de identidad nacional o “razones históricas”. Ello no significa negar la pluralidad del Estrado español.

  1. Defendemos el principio de subsidiariedad a luz de un concepto, a saber, el de justicia social.

  1. Este modelo territorial que defendemos será coherente al modelo de organización de  LI. Hay que poner fin a los reinos de taifas y a la estructura confederal de organizaciones independientes como IVC en Catalunya o EB en Euzkadi.

Sobre la “propuesta, propuesta, propuesta” y las alianzas

  1. Creo necesario ahondar aún más si cabe y dar una vuelta de tuerca más al “programa, programa, programa” y sustituirlo por la “propuesta, propuesta, propuesta”. Ello supone mayor concreción, acercar la propuesta a la gente y que puedan hacerla suya. LI es una organización, fundamentalmente, con propuestas que llevar a cabo. TODO, absolutamente todo lo que incluimos en nuestro programa es posible y realizable.

  1. En todas las instituciones en las que obtengamos representación intentaremos llevar a cabo tareas de gobierno. Las alianzas se harán única y exclusivamente mediante una negociación porcentual. De cara a las alianzas, debemos traducir porcentualmente nuestras propuestas y las del resto de partidos. Realizaremos alianzas con aquellas formaciones con las que coincidamos en un mayor número de propuestas y que, al mismo tempo, estén dispuestas a aceptar la materialización del tanto por ciento de nuestras propuestas equivalentes al número de votos obtenidos (en ningún cado diputados o concejales, una persona un voto) de aquel tanto por ciento en el que no coincidimos. Esta es la forma de luchar contrae el “voto útil”. La capacidad de materializar propuestas dependerá del número de votos y no de los concejales o escaños. Este es un requisito básico que deben aceptar las otras organizaciones si quieren establecer una alianza con nosotros. A mayor número de votos, mayor número de propuestas. Por ello, nuestro programa tendrá que ser muy específico, y exigir a la otra formación la misma concreción.

  1. En la oposición, haremos un gobierno paralelo que controle al gobierno. Cuando realicemos tareas de gobierno también crearemos este gobierno paralelo para articular propuestas respecto a aquel tanto por cieno que se queda fuera de la negociación.

  1. Es fundamental la lucha por la definición de la agenda política. Ésta, actualmente, es el constructo de élites políticas. Pero nosotros, nuestra agenda, la hacemos con los de abajo. Tenemos que hacer converger nuestra agenda con la de aquellos a los que decimos representar (humanidad sufriente y pensante).

Sobre la Fundación

  1. Hay que poner en marcha la creación de una Fundación que sea un centro de análisis y productora de ideas. Esta fundación dependerá de LI y participarán en ella los militantes que así lo deseen, las personas del mundo académico y las formaciones políticas que se han sumado a la nueva organización y otras provenientes de la izquierda social.

  1. Si el PCE no se presenta a las elecciones, si otros partidos residuales no van a obtener representación, sería ideal que se incorporasen a la fundación para participar en el análisis y la producción de ideas.

  1. La primera tarea de la Fundación será estudiar los procesos de liberalización, flexibilización, precarización y multiculturalización de los trabajadores. Ello ha producido un nuevo espacio social que, sin embargo, no ha dado lugar a una nueva conciencia emancipatoria en condiciones de ser representada por organizaciones de izquierdas. Este capitalismo voraz depredador ha generado nuevos espacios de conflicto, nuevas fracturas, nuevas espacios de confrontación que precisan una explicación, una propuesta de acción y una representación política. El Prekariat (precariado) es un buen ejemplo de ello. En definitiva, actualizar el perfil rojo de la organización. Los perfiles, verde, violeta y blanco gozan de mejor salud. Una vez actualizado el discurso rojo, tenemos que buscar la armonía del arco iris.

A los compañeros de IU que militan en el PCE

Espero que no me hagáis, compañeros, una enmienda a la totalidad por pedir al PCE que se integre en la Fundación. Ya he dicho que no soy llamazarista, ni pertenezco a ninguna tercera vía ni soy crítico. Este documento lo escribo yo, desde mi independencia intelectual, sin  buscar nada más que poder intervenir en los debates que se están teniendo lugar porque, modestamente, creo que tengo algo que decir. No culpo, en absoluto, al PCE de los males de IU. Las mismas tensiones que se producen en el seno del PCE son las que se reproducen en IU. Tanto esta cuestión como su pasado asociado al estalinismo y el lastre de su papel en la Transición hacen que el PCE no sea una fuerza alternativa que pueda frenar el rumbo actual.

El PCE ha de abanderar el marxismo humanista y contribuir desde la fundación a hacer fuerte a LI. Un PCE necesario para que no olvidemos nunca la lucha de clase. La historia nos muestra que es la unión de la teoría marxista y el movimiento obrero lo que dio a los hombres de nuestro tiempo la posibilidad de « transformar el mundo ». Pero no podemos estar infinitamente « repitiendo el disco », olvidando que nuestro deber es « aprender lo nuevo”, « crear lo nuevo ». No debe olvidarse que lo verdaderamente revolucionario es la aplicación creadora de la teoría marxista a la realidad concreta de cada país. Si analizamos la “coyuntura política” de nuestro país en un sentido marxista, este es, si analizamos el “momento de la lucha de clases”, concluiremos que lo mejor para el PCE es su integración en la Fundación y no en la batalla electoral.